Los ácidos grasos omega 3 y omega 6, esenciales e incorporados vía dieta como en aceite de pescado o chía, actúan como precursores de eicosanoides que regulan agregación plaquetaria y contracción vascular.
Envejecimiento más riesgos como hipertensión, obesidad, diabetes y sedentarismo provocan aterosclerosis, con placas grasas obstruyendo arterias. Incrementar omega 3 protege vasos y, según estudios, baja 45% chances de muerte súbita.
Estos omegas bajan presión arterial, triglicéridos y colesterol, con efecto antiarrítmico positivo para el corazón.