Exiliados sauditas como Khalid al-Jabri denuncian que Mohammed bin Salman (MBS) retiene a sus familiares como rehenes desde que asumió como príncipe heredero. A pesar de desear el éxito de las reformas económicas de MBS, al-Jabri critica la transformación de Arabia Saudita en un estado policial. El reportaje muestra el viaje a Riyadh en 2024, con centros comerciales abiertos 24/7 y mayor apertura para mujeres, aunque antes el hijab era obligatorio.
Jóvenes sauditas llenan las calles nocturnas, frustrados con el antiguo régimen de reyes ancianos como el rey Salman. MBS, educado localmente y marginado en su juventud, ascendió rápidamente tras la coronación de su padre en 2015. Destituyó a su primo Mohammed bin Nayef y lanzó la Visión 2030 para diversificar la economía más allá del petróleo, incluyendo roles para mujeres y reformas medioambientales.
En 2017, MBS confinó a 300 elites en el Ritz-Carlton de Riyadh, recaudando 107.000 millones de dólares en nombre de la anticorrupción. Exiliados relatan detenciones por opiniones en redes, como Manahel Alotaybi condenada a 11 años por criticar la tutela masculina. MBS debilita a clérigos conservadores reinterpretando la sharia y quitando poder a la policía religiosa.
Proyectos como Neom y Al-Ula buscan turismo masivo, con raves y eventos para competir con Dubái, pero exiliados advierten represión selectiva: fiestas para turistas, castigos para sauditas. MBS planea grandes eventos como la Expo 2030 y Mundial 2034 para mejorar la imagen.
La tribu Huwaitat resiste desalojos para Neom, enfrentando órdenes de fuerza letal. El reportaje destaca ambiciones ilimitadas de MBS pero represión contra disidentes.