Tel Aviv y centro de Israel sufrieron tres olas de misiles balísticos iraníes, con sirenas sonando y el presidente israelí refugiándose.
Israel destruyó una clínica importante en el sur del Líbano, alegando que ambulancias y centros médicos son usados por Hezbollah para fines militares.
El ministro de Salud libanés rechazó la acusación, afirmando que busca legitimar ataques israelíes contra personal sanitario.
Un dron iraní incendió un tanque de combustible en el aeropuerto de Dubái, suspendiendo vuelos temporalmente sin víctimas, pero con gran explosión y humo.