El hígado graso provoca acumulación de grasa en las células del hígado, lo que lleva a inflamación, daño y afecta su función normal.
Las causas incluyen obesidad, diabetes, resistencia a la insulina, hipertensión, colesterol elevado, consumo excesivo de alcohol y enfermedades genéticas.
Los síntomas son fatiga, náuseas, vómitos, pérdida de apetito y color amarillo en piel y ojos. Para prevenirlo, recomiendan peso saludable, ejercicio regular, dieta balanceada, límite de alcohol y control de diabetes y colesterol.
La condición es tratable y prevenible si se detecta temprano para evitar complicaciones graves.