La diáspora iraní en Alemania, con más de 300.000 personas, vive incertidumbre por la guerra en Irán y teme represalias de los servicios de inteligencia iraníes contra familiares en el país. Muchos celebran la muerte del ayatolá Ali Khamenei, pero expresan sentimientos encontrados y preocupación por el futuro.
En Berlín y Bremen, exiliados como Hale Ramandi y Arash Sarkoji siguen noticias de Teherán, critican al régimen islámico y dudan de un cambio rápido, aunque ven la guerra como menor mal frente al régimen. La comunidad creció con olas de exilio desde la revolución islámica, protestas de 2009 y muerte de Mahsa Amini en 2022.
El analista Andreu Ujerez destaca diversidad opositora: monárquicos, republicanos laicos, izquierdas y kurdos. El Consejo Nacional de la Resistencia Iraní rechaza la guerra de EE.UU. e Israel, apuesta por iraníes para derrocar el régimen y formar gobierno transitorio secular. Alemania teme suba precios petróleo, inflación y nueva ola refugiados.
El canciller Meads matiza apoyo inicial a ataques, cuestiona plan de Trump y Netanyahu. Precios gasolina superan 2 euros/litro, evocando crisis 2015 con sirios.