La crisis económica instala modelo familiar de tres generaciones viviendo juntas por necesidad y amor, invirtiendo patrones: hijos con familias vuelven a casa de padres.
Hijos no salen o regresan con esposos e hijos; padres más jóvenes acogen, dividiendo gastos para sobrevivir alquileres altos y costos.
Familia Sicone ejemplifica: seis integrantes, padres jubilados, hijo con esposa extranjera y dos niños, tiran para adelante pese roces inevitables.
Antes traían abuelos ancianos; ahora adultos jóvenes vuelven por vivienda inaccesible, uniendo generaciones en hogares compartidos.