Alfredo Leuco conectó en vivo desde un hotel en el corazón de Tel Aviv, al lado del mar en avenida Yafarca, relatando dos sirenas fuertes ese día que obligaron a bajar al refugio subterráneo por 10 minutos cada vez.
Comparó con experiencia más tensa en Metula, frontera con Líbano, donde sirenas no dan tiempo y se protegen con caños de cemento lejos del auto para evitar explosiones por calor de misiles.