Mauro Yalombardo lideró brevemente la carrera de Paraná en 2012, pero terminó tercero debido a un parabrisas cubierto de aceite del auto de Matías Rossi, que le impidió la visibilidad y le hizo perder ritmo frente a rivales como Ponce de León, Giro, Lamy, Giannini y Aventil. El equipo Lincoln Sport Group mostró confianza plena en su preparación artesanal en Lincoln, con total libertad técnica de la época para motores y chasis.
En la tercera fecha de Mendoza, Yalombardo sufrió un accidente grave que destruyó el auto, su primer abandono del año tras una regularidad impecable en 2011. El piloto, acelerado desde su debut, aprendió la lección de sumar puntos en cada carrera para pelear el campeonato, priorizando consistencia sobre riesgos innecesarios.
Previo a la Copa de Oro, Hugo Cuervo decidió cambiar al Ford nuevo pese a los riesgos, implementando mejoras que Yalombardo demandaba para saltar de calidad. Aunque inicialmente reacio, el auto demostró potencial en Buenos Aires, donde Yalombardo llegó segundo tras Ponce de León, quien lo superó por problemas de cola en su máquina.
Esta etapa consolidó el ascenso de Yalombardo en TC, marcado por podios, desafíos técnicos y la dolorosa pérdida previa de Guido Falaschi en 2011, integrando su trayectoria desde TC Pista y Mouras bajo la escuela del Turismo Carretera.