Mauro Lombardo perdió la victoria en la carrera de Paraná 2012 por una sanción de barrido de pista que permitió a Gabriel Ponce de León adelantarlo, aunque quedó segundo y mantuvo chances de título gracias a un auto competitivo del equipo Lincoln Sport Group. A pesar del parabrisas sucio de aceite de Matías Rossi que complicó su visibilidad, Lombardo sumó puntos clave sin especular, priorizando llegar a la final dependiendo de sí mismo.
El equipo, liderado por Hugo Cuervo, cambió a un auto nuevo antes del Playoff para buscar el campeonato, pese a riesgos y desacuerdos iniciales de Lombardo. En la penúltima fecha, Lombardo nuevamente dejó pasar la victoria a Ponce de León por estrategia, confesando después que levantó para no cargar kilos extras, generando ansiedad en el equipo ante la falta de triunfos decisivos.
Lombardo apostó todo a ganar la última carrera en La Plata para consagrarse, ignorando críticas familiares y generando tensiones internas. El viernes estableció un récord de vuelta con ocho décimas de ventaja, dominando la serie sobre Esteban Canapino y la final de punta a punta, pese a problemas previos con la bomba de aceite que obligaron a cambiar el motor en ruta.
El equipo vivió nervios hasta el final, con Lombardo inusitadamente tranquilo calmando a todos. Su estrategia funcionó: ganó la carrera 1147 del TC y el campeonato 2012, culminando un año de especulación y confianza ciega en el objetivo mayor.