Una vecina del barrio Madrid en Tucumán relató en vivo haber perdido absolutamente todo por las inundaciones del río Marapo, incluyendo heladera, freezer, aire acondicionado, guardarropas y colchones, y ahora duerme en plásticos en el piso junto a su familia. Lidia Virginia Acosta, quien vende comida para subsistir, contó que el agua superó el metro y medio de altura en su casa, arrasando con sus pertenencias a pesar de haber elevado colchones de vecinos en rejas y contrapiso recién hecho.
Los damnificados expresan profunda tristeza y resignación ante la devastación, ayudándose mutuamente pero sin asistencia estatal ni colchones, mientras el equipo de Crónica muestra freezers y heladeras destrozados por doquier y el agua contaminada que genera riesgos sanitarios futuros.
En otros sectores como Los Pérez, La Esperanza y El Mistol sobre la ruta 334, parajes enteros permanecen aislados por el agua hasta la mitad del vehículo, imposibilitando el acceso pese a los intentos del móvil periodístico que fue el primero en ingresar al barrio con tractor.
Panelistas destacan la ausencia del Estado real, que reside en la gente humilde según un constitucionalista citado, y la dignidad de familias que se bañan con baldes de agua mineral improvisados, mientras un tren solidario demora hasta el viernes en llegar.
Previamente, un productor rural perdió 100 cabras por 7 millones de pesos y 100 vacas por 100 millones, sumando a la desolación general en Tucumán y Santiago del Estero con niños limpiando juguetes perdidos y riesgo de enfermedades inminentes.