El presidente Donald Trump se distancia de Israel al afirmar que la guerra contra Irán está a punto de terminar, en contraste con el primer ministro Benjamin Netanyahu, quien busca el derrocamiento del régimen islámico. Analistas en Washington destacan divergencias en los objetivos de Estados Unidos e Israel durante la escalada militar.
En su anuncio previo, Trump reveló que las fuerzas estadounidenses destruyeron todos los objetivos militares en la isla de Kharg, clave para el 90% de las exportaciones petroleras iraníes, y amenazó con atacar infraestructura petrolera. Ordenó desplegar 2.500 infantes de marina y un buque anfibio para escoltar petroleros en el Estrecho de Hormuz.
El enviado especial Steve Whitkoff viajará a Israel la próxima semana para coordinar estrategias. Trump ha mantenido contacto diario con Netanyahu, pero el Pentágono se desmarcó de algunos bombardeos israelíes que provocaron lluvia tóxica cerca de Teherán.
La isla de Kharg, en el Golfo Pérsico, no había sido atacada militarmente hasta ahora, enviando una señal clara de presión al régimen de Teherán para controlarlo económicamente.