Se cumplen dos semanas de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, con Tel Aviv declarando que la guerra entra en fase decisiva y Trump confirmando bombardeo masivo contra la isla de Kharg, núcleo de la industria petrolera iraní.
Irán anunció uso de misiles más destructivos, mientras en Líbano ataques israelíes mataron personal médico en Beirut y generaron 800.000 desplazados; Rusia bombardeó Kiev causando 4 muertos y 15 heridos en infraestructura energética ucraniana. La Media Luna Roja reportó 36.500 civiles afectados y daños en 56 sitios históricos.
Estados Unidos reivindicó 6.000 objetivos bombardeados, incluyendo 11 de 17 bases aéreas, instalaciones nucleares cerca de Teherán y centros de poder como el Tribunal Revolucionario, aunque el régimen persa resiste dispersando misiles en montañas y garajes. Imágenes satelitales muestran hongares destruidos y ataques a depósitos de combustible.
Diego Bassani reportó que Trump ordenó ataques en Kharg sin dañar infraestructura petrolera por "decencia", y EE.UU. liberará millones de barriles de reservas para bajar precios del crudo afectados por la guerra.
Trump aclaró diferencias con Israel en objetivos, pero elogió la potencia militar estadounidense como la mayor del mundo.