En la Plaza Palestina de Teherán, un reloj electrónico marca la cuenta atrás que el régimen iraní activó para destruir Israel, donde organizan manifestaciones antiisraelíes masivas.
Israel, con ayuda de Estados Unidos, bombardeó la isla de Harg, centro de la industria petrolera iraní, en un conflicto que no sigue el plan previsto y lastra la economía global.
Donald Trump inició una guerra sin plan claro pese a promesas de evitar conflictos, mientras Irán responde bombardeando Israel y vecinos durante dos semanas.
Trump celebra su "furia épica" pero sus asesores dudan del éxito, y calculó mal la respuesta iraní según The New York Times.
El presidente estadounidense ignora riesgos energéticos para derribar el régimen, priorizando frenar armas nucleares iraníes, aunque beneficia petroleras de EE.UU. pero daña consumidores antes de elecciones.