Un policía de 22 años fue filmado manteniendo relaciones sexuales en la vía pública junto a su patrullero en Cañuelas, a 50 kilómetros de Buenos Aires. Las imágenes de una cámara de un barrio privado se viralizaron, mostrando al oficial parapetado cerca de un camino al cementerio durante 10 minutos, tiempo en que los patrulleros activan alertas por GPS si exceden media hora.
El joven fue inmediatamente desafectado de la fuerza, entregó sus armas y enfrenta un sumario de Asuntos Internos que probablemente termine en su expulsión. Los panelistas destacaron el escándalo, bromeando sobre el calzado quitado y la presión del tiempo para evitar la alarma, mientras cuestionaban cómo explicaría un robo en esa situación vulnerable.
La investigación sumó un giro: su compañera habitual de patrullero se reportó enferma poco antes y se retiró, lo que levanta sospechas de si liberó el terreno o si ella misma es la mujer involucrada, aún no identificada como civil.
Los conductores sensacionalizaron el bochorno, comparándolo con un "delirio" y advirtiendo que arruina su carrera, en contraste con casos habituales de violencia institucional. Mencionaron riesgos como robo de patrullero o arma durante el acto.