En un control vehicular en CABA, un oficial realiza pruebas de alcoholemia a varios conductores utilizando una pipeta. Al primer conductor le da un resultado de 1.25, positivo por encima del límite de 0.50, por lo que se retiene su licencia de conducir, se le entrega una provisoria por tres días y se remite el vehículo a una playa de acarreo.
En un segundo caso, el resultado es 0.07, dentro del límite permitido, y el oficial devuelve la documentación aunque el conductor menciona haber usado Listerine. Le aconseja manejar con cuidado y corre los conos para liberarlo.
Finalmente, a un transportista de pasajeros se le mide 0.48, pero debe dar cero por su actividad, lo que genera complicaciones al no tener la cédula del vehículo a mano ya que el auto no es suyo.