Roberto Mouras protagonizó la creación de la Dodge número 12 que obtuvo la triple corona en el Turismo Carretera en 1983, 1984 y 1985, nacida de una discusión o "calentura" en la CTC por homologar un bloc pesado para el Doge.
El preparador se plantó ante la comisión directiva y desafió diciendo que con ese motor les ganaría, junto a Ochonero y Ayar Sagarré. Llegó al taller y ordenó a Wilke construir un Dodge para Mouras, el "toro de Carlos Casares".
El auto blanco con franjas celeste y azul triunfó hasta un accidente en La Plata, donde Oscar Castellano tomó succión y provocó un toque que mandó a Roberto a una zanja y contra un árbol en una "piña infernal". La rivalidad entre ambos pilotos fue feroz y no se perdonaban nada.
Para el Gran Premio de 1983, donde Mouras podía consagrarse campeón, reconstruyeron el auto en 28 días con turnos de 12 horas. El motor andaba bien pero el auto no rendía hasta que Brescia lo probó y confirmó que iba "como un rayo".
Antes, panelistas debatieron si un piloto nace o se hace, concluyendo que es ambas cosas y que la experiencia es clave en el automovilismo. Recordaron el orgullo por el auto tricampeón.