Emmanuel Macron vive un día clave con las elecciones municipales en Francia, vistas como un plebiscito indirecto sobre su desgastado liderazgo en un contexto de polarización política.
Sin mayoría absoluta en el Parlamento desde 2024 y sin poder optar a un tercer mandato en 2027, Macron busca que su partido no se diluya ante rivales como su ex primer ministro y figuras de la extrema derecha.
En París, la centro-derechista Rachida Dati, ex ministra de Macron, aspira a romper el dominio izquierdista de 25 años en la capital, en una batalla que podría validar la derechización de su gobierno o consolidar su debilidad.
Macron apuesta al Frente Republicano para contener a la extrema derecha en ciudades clave y mantener relevancia en un país fragmentado.