TV Publica deportes Museo del TC

Leyendas del TC entran al Museo con épica de pilotos como Pairetti y Traverso

Tensión: intercambio (15°) Sesgo: favorable (+60)

El Museo de las Leyendas del Turismo Carretera celebra a los grandes héroes del automovilismo argentino que forjan epopeyas en la pista, con pilotos, rivales y legados inolvidables. Solo unos pocos logran un lugar reservado en la memoria de las generaciones, reviviendo glorias pasadas y locuras heroicas.

Un joven mecánico de Carlos Pairetti, con apenas 17 años, debutó en 1963 en el Gran Premio del TC gracias a una rifa que le dio un auto de carrera. Empezó limpiando piezas y corrió desde Buenos Aires a Santa Rosa con el número 107, destacando en revistas y ganando carreras desde el fondo contra veteranos.

Luis Palma, conocido como el loco de Palma, compró su primer auto con ayuda de amigos, compitió 35 años entre gigantes como Gastón Perkins, Jorge Cupeiro y Narciso Estefano, y protagonizó anécdotas como prenderse fuego en Cabalén o correr descalzo en barro extremo. Su hijo nació el día de una victoria épica en el Gálvez.

La rivalidad clásica fue con Juan María Traverso, duelos intensos en pista sin choques reales, como en Mendoza donde destruyeron trompas pero llegaron primero y segundo. Fuera de la pista, se divertían con declaraciones y mates, manteniendo códigos de respeto mientras generaban expectativa en el automovilismo.

Carreras duraban días como un Dakar, con pilotos resistentes en autos preparados a pulmón en Arrecifes, contra el póker de ases: Pairetti, Marinković, Cervo y Montal. El verdadero automovilismo exige pasión profesional sin exigencias extremas.