La guerra en el Golfo Pérsico alerta a Kim Jong-un, quien ve en la derrota iraní una amenaza directa a su régimen nuclear mientras EE.UU. y Corea del Sur inician ejercicios militares Escudos de la Libertad.
La hermana del líder norcoreano, Kim Jo Young, advirtió vía agencia estatal que estos ejercicios destruyen la estabilidad regional y calificó la exhibición como política hostil con consecuencias terribles. Analistas en Seúl destacan la presión psicológica sobre Pyongyang por la caída de aliados como Irán.
El temor crece con la captura de Nicolás Maduro y posibles ataques similares; Kim podría revivir lazos con Donald Trump para ganar tiempo en su arsenal, blindado en la constitución norcoreana. Seúl y Washington defienden los ejercicios como defensivos, incluyendo disuasión nuclear y traspaso de control operativo para 2030.
Corea del Norte se alinea con Moscú y Pekín, junto a Vladimir Putin y Xi Jinping, buscando reconocimiento como potencia atómica y no desnuclealización, sino control de armas entre iguales. La hermana reiteró no probar su paciencia en medio de líneas rojas más delgadas.