Estudiantes de la Universidad Central de Venezuela salieron a las calles en protestas impensables antes, tras la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos el 3 de enero, sintiéndose más seguros bajo el interinato de Delcy Rodríguez.
Los activistas exigen liberación de presos políticos, derogación de leyes contra odio y terrorismo, elecciones libres y justas, reinstitucionalización del país, mayores presupuestos universitarios y aumentos salariales para profesores que ganan solo 4 dólares al mes.
Antes, salir del campus implicaba riesgos de detención, golpizas o desapariciones, con denuncias de Naciones Unidas sobre torturas como descargas eléctricas y asfixia, pero ahora ven esperanza pese a la dictadura persistente bajo presión estadounidense.
El activismo estudiantil de universidades de todo el país marca un paso importante en la política universitaria venezolana.