Protestas contra el régimen comunista en Cuba escalaron con el incendio de una sede del Partido Comunista en Morón, donde manifestantes lanzaron piedras, entraron al edificio y prendieron fuego.
El presidente Miguel Díaz-Canel advirtió que serán implacables con vándalos y violentos, reconociendo malestar por cortes eléctricos prolongados, escasez de alimentos, agua y combustible, aunque califica las protestas como crisis profunda por bloqueo energético.
Incidentes incluyeron detenciones, represión policial con al menos cinco heridos y disparos. Videos muestran un policía disparando a la pierna de un joven cerca de la fogata, lo que activistas llaman represión injusta contra manifestaciones pacíficas que empezaron con cacerolazos.
La situación recuerda crisis argentinas con cacerolas, pero derivó en violencia; Cuba inicia charlas con EE.UU. por la crisis.