El esposo de Mavinga, participante de Gran Hermano, Damián, contó en el programa la dura historia de su mujer, quien nació en Congo y sufrió un período de semi-esclavitud durante su infancia. A los cuatro años perdió a su madre y una tía se la llevó a una aldea remota donde la sometieron a castigos con látigo y la obligaban a dormir con chanchos durante tres años.
Damián explicó que Mavinga llegó a Argentina al enamorarse del padre de sus hijas, un argentino blanco, y ahora están casados desde noviembre tras siete años de relación. Relató episodios de racismo cotidiano que enfrentan, como un control policial en Mendoza donde los detuvieron por ser "un blanco con una negra" en el auto, y discriminación en su negocio de pelucas en La Plata donde la tratan como empleada hasta descubrir que es la dueña.
Respecto al incidente en Gran Hermano, donde Carmiña Massa la llamó "esclava" y "negra recién bajada del barco", Damián presentó una denuncia penal por discriminación en San Isidro y rechazó las disculpas de la paraguaya por considerarlas insinceras. Criticó que compañeros se rieron sin intervenir y pidió sanciones en el programa.
El panel debatió el racismo estructural en Argentina, comparó con un caso en Brasil y cuestionó la selección de participantes con antecedentes como Carmiña, conocida en Paraguay por comentarios discriminatorios contra el guaraní. Damián recibió mensajes de odio post-incidente, incluyendo emojis racistas.
Discutieron la necesidad de leyes más duras contra el racismo en Latinoamérica, destacando que Mavinga ignora la gravedad por estar aislada en la casa y se siente culpable por la expulsión.