Pola Oloixarac describe un antisemitismo creciente en Europa, no solo en Francia sino en España, impulsado por la guerra entre Ucrania y Rusia con instructivos de preparación bélica y ataques submarinos rusos. Relata anécdotas como un intelectual católico de derecha que admite no gustarle los judíos pese a la Biblia compartida.
Habla de antisemitismo casual en sobremesa donde judíos deben ser cripto para evitar consecuencias sociales. Menciona vandalismo a una librería en Barcelona por defender que el 7 de octubre Hamas inició la guerra violando mujeres, y en eventos gay con banderas palestinas pese a la represión homosexual en Gaza.
Critica la narrativa de genocidio no sostenible y familias judías emigrando al sentir que el antisemitismo no estaba resuelto. Reporta incidentes como negación de entrada a clases en París por ser judío.