TN Autos mostró el proceso completo en la fábrica de Chevrolet Tracker de General Motors en Alvear, Santa Fe, inaugurada en 1997 y con capacidad para 115.000 unidades anuales, destacando prensas de 2.000 toneladas, robots en pintura con IA, aislantes contra corrosión y ruido, stickers, control final con ojo experto y aditamentos.
La planta aplica tratamiento de fluentes para reciclar residuos, es landfill free, reutiliza todos los materiales y usa 23% de energía renovable (eólica, fotovoltaica y paneles propios), con plan para 100% hacia 2035.
En el montaje final, la carrocería pintada llega por arriba y se une al conjunto mecánico en plataformas autónomas por debajo, incluyendo motopropulsor (motor, caja, periféricos), ejes de suspensión, resortes, amortiguadores, discos y escape.
Operarios ajustan bulones con torqueadoras calibradas a torque específico, conectadas a sistemas que alertan y paran la línea ante errores para garantizar solidez perfecta, mientras cockpits esperan prearmados de otra área.