TN Autos detalló el proceso final de producción de la Chevrolet Tracker en la fábrica de General Motors en Alvear, Santa Fe, donde la carrocería se une al motopropulsor mediante torqueadoras precisas que ajustan bulones con torque exacto y alertan errores para detener la línea si es necesario.
Los cockpits y paneles prearmados se instalan después, seguidos del área de tapicería donde se colocan paneles de techo, revestimientos y butacas provenientes de un proveedor cercano, configuradas previamente según el modelo del vehículo informado desde pintura.
Un operador programa los módulos electrónicos para activar el motor y hacer el auto 100% funcional, pero sigue una obsesión por pruebas: testeo de motor, sistemas eléctricos, frenos, estanqueidad con agua y prueba dinámica en pista bajo exigencia antes del OK final para envío al concesionario.
El informe cierra destacando la experiencia de ver nacer un SUV nacional desde la lámina de chapa hasta el producto terminado, probado en pista, con trabajo argentino en una planta inaugurada en 1997 de capacidad para 115.000 unidades anuales, robots con IA en pintura y prácticas sustentables.