Una bomba de racimo impactó con enorme potencia en un barrio residencial de Ramat Gan, Israel, perforando la vereda maciza, destruyendo la pared de un edificio, dejando un gran agujero y esparciendo escombros sobre autos, rompiendo vidrios y dañando estructuras sólidas.
El corresponsal Nelson reporta en vivo la destrucción devastadora, mostrando un departamento totalmente arrasado con libros y papeles volados que parece un estudio contable, una sillita de bebé caída como símbolo de las familias afectadas, y ladrillos macizos esparcidos que destacan la fuerza del impacto.
Tras inspección del ejército israelí y personal especializado, autorizan la entrada a vecinos conmocionados que entran y salen con planillas municipales, mientras vallan el sitio por seguridad ya que la mampostería está endeble y peligrosa. No hubo heridos porque era domingo laboral y la mayoría estaba fuera de casa.
La respuesta es inmediata: municipalidad repara calles dañadas con camiones y entrega dinero automáticamente para reconstruir edificios, responsabilidad de propietarios. Mascotas sufren estrés por sirenas y explosiones; construcciones sólidas no evitaron el destrozo total.