El gobierno alemán expresa temores profundos por las consecuencias de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. El canciller Meads, que inicialmente apoyó los ataques por considerar a la República Islámica una amenaza para Occidente, ahora matiza su postura y cuestiona si Donald Trump y Benjamin Netanyahu tienen un plan para el "día después" en Irán.
Los principales riesgos para Alemania incluyen un aumento en los precios del petróleo y el gas que podría fulminar la débil recuperación económica. El precio del litro de gasoil y diésel ya supera los dos euros, lo que generaría inflación insostenible. Además, se teme una nueva oleada de refugiados de Oriente Medio similar a la de 2015 por la guerra en Siria, pero Irán tiene más de 90 millones de habitantes frente a los 25 millones de Siria, lo que agravaría el escenario de caos.
La diáspora iraní en Alemania muestra diversidad ideológica, con grupos monárquicos, republicanos laicos, izquierdistas y minorías kurdas. El Consejo Nacional de la Resistencia Iraní rechaza la guerra como inútil para derrocar el régimen y apuesta por que los iraníes terminen solos con los ayatolás hacia una república secular.
Esta división en la oposición iraní complica imaginar un futuro post-régimen, mientras Arash y Jalé siguen de cerca las noticias por sus conexiones familiares en Irán.