La Agencia Internacional de la Energía (AIE) decidió liberar 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas de crudo, la mayor movilización de emergencia en su historia desde 1974, para contrarrestar el bloqueo iraní del Estrecho de Ormuz que disparó el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril por primera vez en cuatro años.
El crudo escaló 30 dólares desde el inicio de la guerra, con ataques a refinerías y el cierre del estrecho impidiendo el tránsito de petróleo y gas natural licuado, cuyos contratos europeos subieron un 30%. Las bolsas reaccionaron con ventas masivas: el Nikkei japonés cayó 3,3%, el DAX alemán 0,6% y el Euro Stoxx 50 con pérdidas leves.
Esta medida busca relajar los precios aunque no resuelve el cuello de botella en Ormuz, similar a la liberación de 2022 tras la invasión rusa a Ucrania que inicialmente subió precios antes de estabilizarse. La AIE espera evitar una crisis energética e inflacionaria.
Estados Unidos autorizó temporalmente la compra de petróleo ruso ya cargado en buques, medida criticada por el canciller alemán y el primer ministro noruego, para paliar la escasez. En ese contexto, la inflación estadounidense se mantuvo en 2,4% interanual en febrero, con la subyacente en 2,5% y un alza mensual del 0,3% por vivienda.