Cinco jugadoras de la selección femenina de fútbol de Irán retiraron sus solicitudes de asilo y regresaron a su país tras obtener visados humanitarios junto a otras dos, por temor a represalias de medios estatales que las tildaron de traidoras por guardar silencio durante el himno en la Copa de Asia.
Agrupaciones de derechos humanos advirtieron que las familias de las jugadoras pueden sufrir presiones si ellas se niegan a regresar al país.