La Unión Africana califica de preocupante la escalada militar entre Israel y Irán, llamando a la desescalada para evitar inestabilidad mundial. Líderes de Argelia, Kenia, Senegal y Ghana reiteran el llamado a la calma, mientras Sudáfrica rechaza el argumento israelí de ataque preventivo y el ANC exige el fin de las tácticas de intimidación de Estados Unidos en Medio Oriente.
La CDAO alerta sobre perturbaciones en cadenas de suministros, alza de precios de energía y alimentos por tensiones en el Golfo y Estrecho de Hormuz, lo que podría inflar economías africanas dependientes de importaciones. Analistas temen reavivamiento de tensiones geopolíticas en el Sahel, especialmente en Níger, Mali y Burkina Faso, aliados de Irán en defensa.
Soraya Aibar, directora de África Mundi, explica que el conflicto fortalece el dólar y endurece condiciones financieras, encareciendo deudas externas en dólares de muchos países africanos ya en riesgo de sobreendeudamiento según el Banco Mundial.
Respecto a hidrocarburos africanos como los de Nigeria, Argelia, Angola y Libia, Aibar ve una oportunidad limitada para ganar visibilidad global ante precios del petróleo sobre 100 dólares, pero países exportan crudo e importan refinados, necesitando refinerías, infraestructuras y estabilidad para beneficios reales.
África teme que la guerra lejana provoque nueva crisis económica y de seguridad en un continente fragilizado.