La automotriz alemana Volkswagen planea despedir a 50.000 trabajadores de forma escalonada hasta 2030 debido al impacto económico de la guerra en Medio Oriente, que entra en su tercera semana entre Irán, Estados Unidos e Israel, y factores como impuestos de Donald Trump y competencia china en autos eléctricos.
Los precios de los combustibles superan los 2 euros por litro en gasolineras alemanas, con diésel a 2,17 euros y Super E10 a 2,03 euros, lo que genera inflación, desabastecimiento en supermercados y afecta la producción industrial en un país dependiente del transporte y la manufactura.
El corresponsal Luciano Pascuale reporta preocupación por el cierre del estrecho de Ormuz, que eleva costos de hidrocarburos, pese a las declaraciones de la ministra de Economía Katherine Reich minimizando el riesgo de desabastecimiento. Alemania apoya a Estados Unidos e Israel pero no enviará soldados, según Friedrich Merz.
El gobierno alemán negocia con Volkswagen para mitigar la crisis, pero la extensión del conflicto podría derramarse a otras industrias en una nación netamente industrial.