La conductora de Cámara del Crimen detalla el caso de Patricia Gabriela Alcaraz, una mujer de unos 55 años apodada viuda negra serial que seduce a hombres adinerados, los droga con somníferos, roba sus bienes y quema las viviendas con líquido inflamable para eliminar rastros. Culta y verborrágica, domina temas globales como guerras y pandemias, y usa fachadas profesionales para atrapar víctimas con promesas de negocios lucrativos.
En 2020, en Lima, Perú, sedujo a un abogado presentándose como bioquímica exitosa. Lo drogó durante una intimidad, robó objetos de valor y prendió fuego a su casa. El hermano de la víctima llegó a tiempo y salvó al hombre, configurando una tentativa de homicidio, aunque ella desapareció con su hijo Facundo.
Dos años después, en noviembre de 2022, en Buenos Aires, en la calle Arroyo al 900 en Recoleta, se acercó a un empresario haciéndose pasar por jueza federal jubilada Mallo. Repitió el patrón: lo sedujo, drogó, robó y lo quemó vivo, matándolo esta vez sin que un familiar interviniera a tiempo. La familia conocía la relación, pero no evitó el homicidio agravado.
Arrestada poco después, alegó enfermedades como dolor de hígado y riñón para obtener arresto domiciliario, pese a estar sana según peritajes. Sin embargo, violó la medida, huyó con su hijo Facundo y un posible cómplice Claudio González, planeando ir a Perú, Chile o Uruguay, pero terminaron en Córdoba en 2023. La conductora sospecha de una banda familiar detrás de los crímenes post-50 años.