Estados Unidos e Israel continúan operaciones militares contra Irán, habiendo eliminado al líder supremo Ali Khamenei y golpeado su programa nuclear, cúpula política e infraestructura estratégica. La guerra se regionalizó con ataques a infraestructura energética en Omán, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Baréin e Irak, donde Estados Unidos exhortó a sus ciudadanos a abandonar el país.
La atención se centra en el Estrecho de Hormuz, por donde pasa un quinto del crudo mundial. Donald Trump deslizó la posibilidad de tomarlo y negocia con Vladimir Putin levantando sanciones a Rusia para asegurar flujo de petróleo, financiando así la guerra en Ucrania y generando enojo en Europa. Francia anunció el envío de 10 navíos de guerra para despejar minas iraníes y normalizar el tránsito.
En Líbano, se registran entre 870.000 y un millón de desplazados, el 10% de la población, acampando en costaneras, escuelas y estadios. Ciudadanos libaneses se organizan para donar comida, frazadas y pañales ante la crisis humanitaria agravada por cortes de electricidad.
Suenan alarmas antiaéreas en Beirut y sirenas en Tel Aviv por la escalada. Corresponsales Santiago Montag y Nelson Castro reportan tensión creciente, con temor a invasión terrestre israelí que prolongue el conflicto.
En estudio, ex embajador Diego Delar y ex secretario de Energía Emilio Apud analizan el impacto: la Agencia Internacional de Energía libera 400 millones de barriles, insuficientes ante 20 millones diarios por Hormuz. Seguros de buques multiplicados por 10 afectan a Asia (China, India, Japón, Corea), mientras Irán mantiene exportaciones.