Tomás y Franco, hijos de los fundadores, dirigen una parrilla tradicional en Villa Devoto con precios bajos pese al aumento de la carne. Los jóvenes, que nacieron en el local hace 30 años, ofrecen un bife de la casa por menos de 20 mil pesos por persona para dos comensales, con cocción a medio punto, cebollita caramelizada, huevos fritos y papas españolas que se corta solo con cuchara.
La parrillada para dos o tres personas cuesta 61 mil pesos en efectivo con 10% de descuento, incluyendo vacío a punto y papas fritas. Franco explica que cuidan el bolsillo de la gente para mantener la tradición, permitiendo comer de sobra con 25 a 30 mil pesos por persona. También muestran milanesa napolitana, provoleta con toque secreto de la abuela, chinchulines y postres como brownie con helado o flan con dulce de leche.
El negocio resiste el polo gastronómico cercano a 15 cuadras porque apunta al barrio y la tradición argentina del bodegón. Tomás y Franco se complementan en cocina y gestión, con la abuela del cocinero trabajando 20 años allí. Cierre con bebidas en medidas grandes para compartir y dirección: Allende 3371, Villa Devoto, Instagram @patiobdtdevoto.
Los reporteros prueban todo con entusiasmo, destacando lo sabroso y abundante, y los dueños invitan a todos a disfrutar.