Los senadores aumentaron su dieta a 11 millones de pesos, atada al ajuste salarial de los empleados del Senado, en una decisión tomada en abril de 2024 que no fue desenganchada por la vicepresidenta Victoria Villarroel, a diferencia de lo que ocurrió en Diputados.
Panelistas criticaron la hipocresía de rechazar públicamente el aumento mientras se mantiene el mecanismo automático, proponiendo que lo donen a la Fundación del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. UCR y La Libertad Avanza anunciaron que no lo cobrarán, y los tres senadores de Santiago del Estero presentaron un rechazo formal.
Carlos Germano y otros debatieron si los funcionarios deben tener el mismo aumento que los trabajadores públicos sin privilegios, en un país inflacionario donde les bajarían el poder adquisitivo. Se resaltó que en un país normal, legisladores ganan más que un trabajador de la calle, pero coinciden en discutir seriamente salarios públicos.
En contraste con las inundaciones vistas antes, se cuestionó la imagen de una clase política cobrando casi 10.000 dólares mientras la sociedad se ajusta.