El sargento Lucas Adrián Gómez, de 36 años, de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, mató a balazos a Juan Cruz Leal, de 21 años, e hirió a su amigo Daniel Kuhn mientras iban en moto a jugar fútbol en una calle oscura de Ituzaingó. El oficial, que actuaba de civil como custodio, derrapó la moto, se tiró al piso y disparó un "doble tap" —técnica de francotiradores con dos disparos controlados más un tercero—, impactando dos veces en Juan Cruz y una en Daniel, según reconstrucción en vivo con cámaras y testigos.
Juan Cruz cayó agonizando al piso, balbuceando que no quería morir, mientras el policía le gritaba "chorro" y Daniel corría herido pero lograba escapar. La víctima estudiaba, cuidaba el gimnasio del padre y era un chico querido por todos; su cumpleaños número 22 sería en 10 días. Vecinos en shock relataron el horror y el chat del programa explotó con pedidos de cadena perpetua para el "asesino".
Cecilia, la madre de Juan Cruz, contó el calvario para enterarse: lo esperaba en casa para cenar, los amigos alertaron por el GPS del celular que estaba cerca en la comisaría 4ª de Ituzaingó. Allí la trataron con "preguntas estúpidas", le negaron info si su hijo vivía y le mintieron que intentó robar una moto, pese a que tenía la suya y un auto.
La llevaron erráticamente entre el hospital de Aedo y el de Ituzaingó, donde Juan Cruz sufrió tres paros cardiorrespiratorios por desangramiento masivo de una arteria y murió en quirófano. El lunes indagarán al sargento Gómez, quien enfrenta prisión perpetua o mínimo 35 años por homicidio agravado, sin legítima defensa ni voz de alto policial. Panelistas lo tildaron de "delincuente", "peor policía del país" y exigieron justicia, cansados de "chicos buenos" que mueren.
No hay rastros de alcohol o drogas en el policía hasta dentro de 7-21 días, pero no justifica nada; la Policía le quitará la revista pasiva y lo exonerará pronto. La falta de empatía en la comisaría indignó a todos, sumando al dolor de la familia.