Gabriel explicó que Rusia es uno de los pocos beneficiarios del conflicto porque el bloqueo en el Estrecho de Hormuz eleva los precios del petróleo y gas, sus principales exportaciones, haciendo más seguro su suministro global de un día para el otro.
Rusia mantiene una condena diplomática firme a los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, pero espera que Europa y otros pidan su energía ante la interrupción del Golfo Pérsico. Sobre Argentina, criticó el alineamiento vertical del presidente Javier Milei con Donald Trump, advirtiendo que agitar la capa roja ante un toro es riesgoso sin inteligencia ni defensa adecuada, y el país sufrirá el impacto económico.
Respecto al programa nuclear iraní, inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica confirmaron que Irán enriquece uranio por encima del 20%, nivel solo útil para fines militares, con almacenamiento del material. La inteligencia estadounidense estimaba meses para un artefacto nuclear y años para montarlo en misil.
Sobre una posible invasión terrestre de EE.UU., Gabriel dudó por la presidencia unipersonal de Trump, que no consulta burocracia militar ni encuestas electorales, a diferencia de un líder convencional, en vísperas de elecciones de noviembre.
Esto amplía el análisis previo donde se culpó a Trump por romper en 2016 el acuerdo nuclear de Obama con Irán y la UE, reactivando su programa bélico pese a avances en negociaciones de Omán para almacenar uranio fuera del país.