Rusia lanzó una ofensiva aérea masiva con misiles y más de 400 drones contra Ucrania, matando al menos cinco personas en Kiev y alrededores. Explosiones dañaron infraestructuras energéticas, edificios residenciales, comercios y escuelas en regiones como Sumy, Kharkiv, Dnipro y Nikolaiv.
Volodymyr Zelensky denunció los ataques como intento de intimidación y destrucción mayor aprovechando la guerra en Medio Oriente. Testimonios de vecinos describieron pánico con vidrios rotos y niños aterrorizados.
Ucrania respondió con drones contra una refinería y puerto en Krasnodar, sur de Rusia. Kiev teme desvío de atención global y criticó la suspensión de sanciones a petróleo ruso por Estados Unidos.
Washington aplazó conversaciones de paz citando el conflicto con Irán.