El recrudecimiento de combates entre Estados Unidos, Israel e Irán eleva el precio del petróleo y asfixia rutas comerciales globales. En Nueva York, los conductores pagan más nafta en estaciones de servicio, con analistas prediciendo subas mayores.
Conductores como repartidores lamentan menos ganancias por combustible caro, temiendo efectos prolongados de la guerra. Un experto explicó que el Estrecho de Hormuz transporta el 20% del petróleo mundial, generando nerviosismo en mercados por posibles ataques a infraestructura.
Los mercados reaccionan con pánico ante riesgos en la región rica en crudo, impactando directamente al consumidor final en metrópolis como Nueva York.