Javier Milei genera furiosas críticas en el panel por su viaje a Miami en busca de inversiones, acompañado por Manuel Adorni y su esposa que viajó en primera clase en el avión presidencial con fondos públicos, lo que el panelista califica de derroche innecesario y jugada riesgosa para su reputación.
El conductor compara el periplo de Milei con excusas de infidelidad de un tío putañero y cuestiona la efectividad de los viajes presidenciales en medio de la crisis económica, donde todo aumenta de precio y no hay inversiones reales, mientras la gente espera soluciones mágicas como de un curandero.
Se acusa al gobierno de curanderos que prometen milagros sin estrategia clara, criticando a Milei por silenciar críticas con insultos a los "boludos" y comparándolo con panelistas intratables que engañaban al público, sin premios Nobel reales que salven la patria.
El panelista expresa desilusión profunda, sintiendo que el proyecto es una "gran mentira" que camelea al pueblo con promesas vacías, sin rumbo económico definido por Milei, Luis Caputo ni otros, admitiendo que muchos caerán en el ajuste mientras se ignora la realidad como en épocas de Carlos Menem y Domingo Cavallo.
Se reclama transparencia en el plan económico, subas de sueldos y fin de la opacidad, rechazando la tribalidad entre oficialismo y oposición kirchnerista, y anticipando más desilusiones en una Argentina de políticos mentirosos.