El Museo Patagónico de Ciencias Naturales de General Roca, en Río Negro, exhibe fósiles de tiburones gigantes que habitaban las aguas patagónicas hace 18 millones de años, junto a huevos fósiles, coprolitos de dinosaurios y reconstrucciones como la del Laplatasaurus de yacimientos como Arbace de los Titanos.
El espacio incluye la sala de niños Rincón Verde, inaugurada hace un año bajo el proyecto Jugar y Aprender en el Museo, dirigido por Fernanda Infantes, donde los chicos aprenden sobre el origen de la vida y la biodiversidad mediante juego, exploración y sentidos, en un edificio modernista que fue el banco provincial con bóvedas seguras para tesoros fósiles abiertos a la ciencia.
Nicolás Gatica inventaría colecciones como la de la Antártida donada por el doctor Silvio Casadillo de la Universidad de Río Negro, con unas 10.000 piezas de fauna marina, y la de Juan Carlos Delgado, padre de la paleontología local, con fósiles marinos y vertebrados como cráneos de cocodrilos en estudio.
En el laboratorio, el jefe Matías Sánchez prepara fósiles extrayendo sedimentos de bochones envueltos en yeso, un proceso que puede durar meses con pinceles para dejar huesos limpios para paleontólogos, como este cocodrilo identificado por osteodermos.