Moria Casán contó cómo Osvaldo Pacheco murió a una semana de terminar la temporada de revista en Carlos Paz, obligándola a continuar sola las funciones sin reemplazo para su personaje.
En la sala velatoria, mientras esperaban definir el lugar del velorio, un chico preguntó si alguien tenía la peluca y los dientes postizos de Pacheco, generando una situación tragicómica al lado de la muerte.
La anécdota subrayó cómo lo trágico y lo cómico se mezclan en momentos difíciles del teatro.