La guerra transformó las noches de Israel en vigilias constantes por misiles iraníes que burlan defensas. En el centro del país, casas como la de Sigal y Dani muestran cráteres profundos y paredes destruidas tras impactos directos.
La familia acababa de regresar de un viaje cuando el estruendo los alcanzó en su cuarto de seguridad. En Tel Aviv, el cielo se ilumina con intercepciones y sirenas obligan a evacuaciones masivas en centros comerciales y edificios públicos.
Escenas de destrucción se repiten, quebrando la rutina de normalidad en segundos por el sonido de alarmas y explosiones.