Los autos eléctricos emiten más partículas tóxicas por desgaste de neumáticos debido a su peso extra de 300 a 500 kilos, liberando microplásticos y metales pesados que superan emisiones de frenos y contaminan aire y agua, con medio millón de toneladas anuales en Europa.
La norma Euro 7 busca limitar desgaste pero podría generar partículas más pequeñas y nocivas; científicos de Berlín capturan 97% en desagües y en Osfalia usan láser para atrapar 85-90% en ruedas, mientras Sumitomo colabora.
La industria innova: Michelin redujo abrasión 5% desde 2015 y apunta a componentes renovables para 2050; Audi promueve conducción suave con asistencias y se apela a conductores responsables por peso y vías.
Soluciones incluyen filtros en curvas e intersecciones, pero vehículos más pesados agravan el problema independientemente del motor.