El ayuno beneficia al cerebro y al cuerpo humano al contradecir la idea de que se necesitan tres comidas diarias más snacks para mantenerse sano. La industria alimentaria y farmacéutica promueve el consumo excesivo para maximizar ganancias, ya que personas saludables que ayunan y hacen ejercicio no son rentables. Muchas personas comen por comodidad y placer, no por hambre, lo que ha disparado la obesidad y otras enfermedades.
El Profeta Muhammad, que la paz y bendiciones de Dios sean con él, enfatizó comer menos para prevenir enfermedades y dijo que basta unos mordiscos para saciar el hambre, dejando un tercio para comida, un tercio para líquidos y un tercio para el aliento. El profesor Mark Mattson de la Universidad Johns Hopkins explica que ayunar dos veces por semana reduce riesgos de Alzheimer y Parkinson, aumenta función cognitiva, disminuye inflamación y fortalece neuronas.
El ayuno provoca alteraciones neuroquímicas que mejoran memoria, aprendizaje, generan cetonas y mitocondrias en neuronas, y crea nuevas células nerviosas en el hipocampo. Protege el ADN, renueva el sistema inmunológico destruyendo células viejas y formando nuevas sanas. Una revisión de 2007 en la revista americana de nutrición clínica confirma que reduce cáncer, enfermedades cardiovasculares y trata diabetes.
La ciencia valida la tradición musulmana de ayunar lunes y jueves, practicada por el Profeta fuera de Ramadán y millones hoy. Las industrias no promueven estos méritos para fomentar comer en exceso y vender fármacos.