Juan Bautista Maíquez, ministro de Justicia, priorizará cubrir más de 300 vacantes de jueces, fiscales y defensores en tribunales nacionales y federales, enfocándose en juzgados de familia, civiles, laborales y comerciales.
Expertos como Damián Falcón y Adrián Trócoli describieron el colapso del sistema: solo 9 jueces para 24 juzgados de familia, 3 de 10 en primera instancia de seguridad social y 3 de 9 en la Cámara Federal de la Seguridad Social, con salas paradas por falta de jueces y rotación constante que cambia criterios en expedientes.
La rotación genera demoras y inconsistencias, con juzgados saturados por 30-40 mil expedientes cada uno; juicios orales penales tardan hasta 4 años. Gobiernos anteriores agravaron el problema: Macri dejó 89-90 cargos vacantes, Fernández los dio de baja, y el proceso es burocrático y lento.
El panel coincidió en que Maíquez conoce el ámbito por su trayectoria como fiscal y representante en el Consejo de la Magistratura, y que esta política responde a una demanda ciudadana de larga data para agilizar la justicia gratuita y accesible.