El líder de Hezbollah, Naim Qassem, afirmó que el conflicto abierto con Israel es una batalla libanesa y un ejercicio de legítimo derecho a la autodefensa ante la agresión extrema desde el 2 de marzo.
El grupo chií reporta cerca de 800 muertos y más de 800.000 desplazados por bombardeos. Califican las soluciones diplomáticas como fracasadas y optan por resistencia armada ante la amenaza existencial.
Qassem advirtió que sus fuerzas están preparadas para una larga confrontación, con paciencia agotada, mientras el gobierno libanés busca negociaciones para alto el fuego.