En medio de los ataques con misiles iraníes, jóvenes israelíes organizan fiestas clandestinas conocidas como Bunker Parties en refugios subterráneos. Dentro de los búnkers, la gente toca guitarra, juega ping-pong o baila para ahogar el sonido de las sirenas, adaptando la vida cotidiana al conflicto.
Estos eventos surgieron tras la cancelación de fiestas públicas por seguridad. Un DJ relató cómo empezaron con 10 amigos usando platines y altavoces en un búnker, y crecieron a cientos y miles de asistentes en fiestas masivas seguras bajo tierra.
Para los participantes, estos búnkers representan más que protección física: son una pausa esencial ante una guerra que ya causa miles de muertos en la región.