Los ataques israelíes en Líbano generaron alrededor de 900.000 desplazados y cerca de mil muertos, con fuerte impacto humanitario en un país que ya sufre múltiples crisis desde hace dos años, iniciadas tras el ataque de Hamás a Israel el 8 de octubre.
El corresponsal Santiago Montaj reporta desde Beirut que Israel bombardeó infraestructura civil y bases de cascos azules de la ONU, estacionados hace más de una década en el sur. Más de 100 niños y cientos de mujeres murieron en estos ataques, calificados como criminales, mientras se busca a miembros de Hezbolá.
Familias del sur de Líbano y Dahiyeh, bastión de Hezbolá en Beirut, abandonan sus hogares sin dónde ir, agravado por el invierno y el frío nocturno. La capital se convirtió en ciudad de alto riesgo, con el sur como foco principal de los bombardeos contra Hezbolá.