Israel lanzó bombardeos cruentos en Líbano, destruyendo edificios en Sidón y Beirut, tras matar a dos sanitarios en Burj Calahuía. Esto eleva a 26 los trabajadores de salud muertos desde marzo, intensificando la crisis humanitaria con más de 822.000 desplazados internos.
Familias como la de Fátima huyeron de Yater bajo bombardeos durante Ramadán, recreando vida cotidiana en refugios sin electricidad ni calefacción. Llevan niños llorando en viajes agotadores y piden mantas, colchones y comida básica.
Desplazados libaneses suplican volver a hogares aunque sea con pan y cebolla. Abbas y otros 16 en una casa enfrentan noches frías sin lo esencial, aferrándose a rutinas diarias mientras miles aguanta la guerra.